Recetas para la felicidad

Las investigaciones revelan que la mente y el cuerpo están íntimamente vinculados. Si la salud mental se deteriora, la salud física puede empeorar también. Una actitud positiva ante la vida puede ayudar a mantener de una vida plena y saludable.

 

Cuando tenemos una actitud positiva ante las circunstancias y las adversidades, la vida diaria mejora, lo cual contribuye a adaptarse al estrés y a salir adelante en los momentos más difíciles de la vida. La capacidad para asumir las dificultades con fortaleza y determinación no es algo con lo cual nacemos, sino que se desarrolla con el tiempo. Las personas con estas cualidades disfrutan de un sólido bienestar emocional, gozan de relaciones sanas y tienen una actitud optimista.

 

Cuando somos positivos logramos una visión auténtica de nosotros mismos, nos llenamos de confianza, fortaleza y capacidad para enfrentar los retos de la vida, adquiriendo destrezas de comunicación y facilidad para la solución de problemas.

La capacidad de controlar sentimientos intensos, pensamientos negativos y comportamientos perjudiciales que pudieran surgir bajo la influencia de situaciones agobiantes, es una forma de evitar enfermedades provocadas por el estrés y la ansiedad.

 

Para lograr un bienestar psicológico es fundamental cultivar una buena autoestima, que se relaciona con cuánto crees que vales y cuánto crees que vales para otras personas.

 

La autoestima es importante porque sentirse bien consigo mismo puede afectar la salud mental y la forma en la que te comportas. Las personas con autoestima alta tienen un buen conocimiento de sí mismas, son realistas y buscan amigos a quienes les agraden y los aprecien por lo que son. Estas personas sienten que tienen más control de sus vidas y conocen sus fortalezas y sus debilidades. Esta actitud sana permite cultivar buenas amistades, ser más independiente y desafiarse física y mentalmente. Una actitud positiva y un estilo de vida sano (como ejercitarse y alimentarse bien) son una combinación excelente para desarrollar una buena autoestima.

 

La felicidad se trabaja no se puede esperar sentado en casa, y te preguntarás entonces, ¿cómo ser feliz a pesar de las dificultades de la vida diaria?

  1. Vive con determinación, busca diariamente una razón para estar contento y satisfecho. Debes ser feliz simplemente por estar vivo y por tener la posibilidad de salir y desarrollar tus sueños
  2. Valora lo que tienes en todos los aspectos; material, espiritual y emocional.  Cuando uno realmente aprecia lo que tiene nada se le hace poco, ni austero y lo cuida como un gran tesoro.  Este sentimiento fortalece a la persona y a su entorno logrando una gran unión y solidez aun cuando las cosas se complican.
  3. Mantén el corazón cerca de las personas que quieres para no perder el amor hacia la familia o la pareja, es necesario trabajar. Tener detalles, pensar cómo alagar y proteger a la persona querida, escucharla, mirarla, entenderla. Evita las palabras y las acciones que distancien.

¿Qué puedo evitar si deseo ser feliz?

En ocasiones, ante las dificultades diarias olvidamos sonreír y nos sentimos agobiados o estresados. Sin embargo, tú puedes ser feliz cuando decidas serlo. ¡QUERER es PODER! Te recomiendo que leas atentamente estas sugerencias, tal vez algunas de estas conductas esté atentando contra tu felicidad y tranquilidad.

  1. Evita la culpa: las cosas no salen como esperabas, tus expectativas no se cumplieron, te desilusionaste nuevamente. Entonces, ¿qué hacer? En lugar de culparte, aprovecha la oportunidad para solucionar lo que te molesta. Analiza tus capacidades y tus potencialidades, diseña una nueva estrategia, fija una nueva meta y ALCÁNZALA.
  2. No intentes ser perfecto:nadie es perfecto y más importante que lograr la perfección es ser una persona genuina, sensible y agradable. Esos atributos más que impresionar logran relaciones auténticas que llenan tu alma y te hacen sentir bien.
  3. No te aferres a las cosas: hay que dejar ir, soltarse, experimentar, aprender, fracasar si es necesario y volver a intentar. El aferrarte a tus ideas y tus convicciones no te va a hacer más feliz.
  4. Deja de quejarte: haz lo que tengas que hacer para reparar lo que te molesta. No te quedes en quejas y excusas. ¡ACTÚA! Saca de tu vida y tu camino aquello que entorpece tu felicidad.
  5. Deja de creer que puedes controlarlo todo: es imposible controlar las cosas. Lo único que realmente puedes controlar son tus pensamientos y tus acciones, ni siquiera los resultados ya que estos generalmente no dependen solo de ti. El querer controlar solo trae enojo, frustración y mucha impotencia, nada de lo que te puede hacer sentir bien. Cuando haces lo correcto, cuando trabajas con gusto, cuando sabes que hiciste tu mejor esfuerzo sin tratar de controlar ni de dirigir a nadie, definitivamente surge un sentimiento de satisfacción y felicidad.
  6. Evita la crítica: el criticar no te hace ser más inteligente ni mejor, simplemente nutre tu soberbia y elimina tu posibilidad de comunicación. Si crees que puedes ayudar, ayuda, si sabes cómo hacerlo HAZLO, pero si ves que otro está haciendo algo errado, aporta sugerencias, no críticas. No juzgues, cada quien es responsable de sus actos.
  7. Deja de lamentarte: aprender de los errores pasados es una virtud. Vivir en el pasado solo trae más reproches y frustración. Disfruta el presente y ten fe en el futuro. Recuerda que la vida es corta y lo único que tenemos es el hoy, aprovéchalo, haz, lucha, esfuérzate, vive, ama, sonríe y sé realmente feliz

 

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Samar Yorde

Written by

Médico especialista en Salud Pública y Medicina de Obesidad, Locutora Profesional, Conferencista y Facilitadora de Aprendizaje. Secretaria del Programa Ejercicio es Medicina en Venezuela.