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Cuanta agua debo tomar

¿CUANTA AGUA DEBO TOMAR?

Guía natural para una hidratación saludable

El elemento más abundante del cuerpo es el agua.

Nadie puede pasar más tres días sin consumir agua. Tomarla es indispensable para que se cumplan todos los procesos biológicos del cuerpo, especialmente para transportar nutrientes hacia las células y eliminar los desechos tóxicos. 

Lo ideal es consumir agua suficiente cada día. El 80% debe provenir de agua pura y otras bebidas (no gaseosas ni alcohol). El 20% restante puedes obtenerlo de alimentos, especialmente frutas y verduras, que contienen del 70% al 95% agua.

 

¿Por qué es importante tomar agua?

El cuerpo depende del agua para sobrevivir. Cada célula, tejido y órgano necesita agua para funcionar correctamente.

El agua cumple las siguientes funciones:

  • Transporta nutrientes y oxígenos a las células (la sangre es 83 % agua)
  • Mantiene la humedad en algunos tejidos como la boca, ojos y nariz
  • Protege el cuerpo, los órganos y tejidos sensibles
  • Ayuda a prevenir la constipación y el estreñimiento
  • Ayuda a disolver minerales y otros nutrientes para hacerlos accesibles al organismo
  • Regula la temperatura corporal (termorregulación)
  • Lubrica y amortigua las articulaciones
  • Ayuda a eliminar los desechos a través de la orina, la transpiración y las evacuaciones intestinales

La falta de agua puede provocar deshidratación, que es una afección que ocurre cuando no tienes suficiente agua en el cuerpo como para llevar a cabo las funciones normales.

Incluso una deshidratación leve puede bajar tu energía y hacer que te sientas cansada (o).

 

Aquí viene la gran pregunta ¿Cuántos litros de agua debes tomar?

No existe una fórmula mágica para saber cuántos litros de agua debemos tomar, pero con esta información aprenderás mucho,

Lo primero debes saber, es que el agua en nuestro cuerpo representa un 60% del peso corporal total. Eso quiere decir que si pesas 65 kg, llevas 40 litros de agua en tu cuerpo. Sorprendente ¿no?

El agua se distribuye en proporciones distintas a través del cuerpo; dentro de los órganos y sistemas vitales. Por ejemplo, la sangre es 83% de agua, el cerebro es 75 %, la grasa tiene un 10%, los pulmones 85%, la piel 72 %…entre otros órganos.

Aunque no existe una fórmula fija para todas las personas, los estudios establecieron diversas recomendaciones a lo largo de los años. Pero tus necesidades individuales de agua dependen de muchos factores, como tu salud, el nivel de actividad y dónde vives.

Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina determinaron que las mujeres deben consumir 2,7 litros y los hombres 3,7 litros de agua al día, siempre y cuando tengan una condición física saludable y se encuentren en un clima templado.

En cambio, el Institute Medicine de Estados Unidos determinó que la ingesta adecuada de agua es 2,2 litros en mujeres y 3 litros en hombres.

Nota: La cantidad  de agua al día también incluye alimentos como las frutas, verduras, caldos e infusiones. 

Hablemos ahora de las necesidades individuales, que no son más que los aspectos que influyen para determinar cuanta agua tomar.

 

  1. Peso: El peso corporal determina cuántos litros de agua necesitas para mantenerte correctamente hidratada. Puedes calcularlo multiplicando tu peso en kg por 35 (debido a que cada kilo de masa corporal necesita 35 ml para hidratarse). El resultado arrojará los mililitros de agua que tu cuerpo necesita.

 

Por ejemplo, si pesas 80 kg, se multiplica 80 x 35 ml, lo que equivale a 2.800 ml o 2,8 litros de agua al día.

 

  1. Actividad física: Si sudas con frecuencia, es necesario tomar un poco más de agua para compensar la pérdida de líquidos. Incluir medio litro (500 ml) de agua por cada hora de ejercicio es suficiente para cubrir la ingesta adecuada.

 

Solo si realizas más de una hora de ejercicio intenso, podrías tomar una bebida deportiva isotónica que contenga sodio, así reemplazarás el sodio perdido a través del  sudor.

 

  1. Embarazo y lactancia: Las mujeres embarazadas o que están lactando, necesitan líquidos adicionales para mantenerse hidratadas. Se recomienda que beban dos vasos adicionales a su Ingesta diaria.

 

  1. Clima y altura: Cuando estás en un clima caliente y sudas, requieres de una ingesta adicional de agua.

 

Nota. Si tienes poca sed, tu orina es incolora o de color amarillo claro, probablemente tu ingesta de agua es la adecuada

Ya para terminar, te diremos cómo mantener una hidratación saludable

  • Al despertar toma 2 vasos de agua (16 oz)
  • Bebe un vaso de agua entre las comidas (mañana y tarde).
  • Bebe agua antes, durante y después del ejercicio.
  • Si tienes hambre, toma agua primero. A veces, la sed se confunde con el hambre.
  • Procura nunca esperar a sentir sed
  • Procura que tu orina sea incolora o de color amarillo muy clara

Espero que te haya gustado esta guía de hidratación saludable y puedas compartirla con la gente que te importa

Un abrazo de luz

Samar

@soysaludable

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Conoce mi historia

Para mí existe una gran verdad: nacimos para ser saludables y mantenernos con energía vital hasta el último día de nuestras vidas. Pero el estrés y las enfermedades son ladrones que llegan para robarse nuestra energía y felicidad. Y entran a nuestro templo (cuerpo) porque dejamos ventanas abiertas por donde se pueden colar.
Para mí existe una gran verdad: nacimos para ser saludables y mantenernos con energía vital hasta el último día de nuestras vidas. Pero el estrés y las enfermedades son ladrones que llegan para robarse nuestra energía y felicidad. Y entran a nuestro templo (cuerpo) porque dejamos ventanas abiertas por donde se pueden colar.

Cómo era mi vida antes de iniciar el viaje

Durante muchos años, viví en carne propia el daño que los ciclos destructivos del estrés, la ansiedad, la obesidad y sus enfermedades asociadas pueden causar en la vida de las personas.  Y quiero prestarte un momento mis zapatos viejos y desgastados para que imagines este panorama:

Siempre he tenido tendencia a tener exceso de peso. Tengo recuerdos de mí haciendo grandes sacrificios y dietas extremas para controlar mi peso, a partir de los 17 años. Así crecí.  Entre dietas de moda y pastillas para adelgazar. Las probé casi todas.

En 1990 me casé y tuve a mi primer hijo Tito. Años después terminé mi carrera de medicina en Venezuela, tuve a mi segunda hija Susana (1998) y en el año 2000 comencé a trabajar en la administración pública de mi ciudad (Maracaibo, Venezuela), coordinando programas de salud del gobierno local y regional para atender y sanar a las comunidades en situación de pobreza extrema.

Siempre le di más importancia a mi trabajo que a mi salud

Entre el 2000 y el 2008 me mantuve enfocada para destacar en el área laboral. Perdí el equilibrio que todos necesitamos en diferentes ámbitos y abandoné áreas importantes de mi vida.

A la par, realicé una maestría universitaria en Planificación del Sector Salud que consumía gran parte de mi energía y tiempo. Era desgastante y me faltaban fuerzas para abarcarlo todo.
Los años 2007 y 2008 llegaron para voltear por completo mi estabilidad emocional.  Fueron mis grandes maestros.

Experimenté un divorcio difícil, la muerte trágica de un primo amado, la partida de mi hijo Tito a los Estados Unidos que se fue a estudiar.

Además, los alcaldes que apoyaban mi gestión perdieron las elecciones, quebró mi empresa por cuentas que nunca pude cobrar. Por último, se incendió mi apartamento y perdí el trabajo al que le dediqué tanto amor, tiempo y esfuerzo.

Quedé prácticamente en la quiebra económica y emocional. Así de simple y de complicado a la vez.

Todo se vino abajo, menos mi peso y mi ansiedad. Aumenté 20 kilos en un año, me desequilibré emocionalmente y regresaron los ataques de pánico que había logrado vencer en años anteriores.

¿El resultado? Más soledad, depresión, ansiedad, enfermedad, resentimiento, inseguridad, ruina, miedo y desesperación. Me sentía enferma y cansada de estar enferma y cansada.

La luz siempre llega.

Cuando toqué fondo, me di cuenta de que tenía dos opciones: seguir revolcada en el dolor, la frustración, la enfermedad y el miedo, o diseñar un plan para salir del pantano.

Opté por cambiarme los zapatos de víctima por unos de colores que hacían juego con un par de lentes cristalinos para ver la vida desde otra óptica.

Y en ese camino descubrí que podía convertir las malas experiencias y errores en grandes lecciones de vida para mí y para gente como tú.

Así nació Soy Saludable, en agosto del 2010.

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    No es normal que haya tanta gente enferma, cuando las células están diseñadas para repararse a sí mismas. Tampoco eres víctima de la genética y de las enfermedades que arrastraron tus padres.

    Tienes más poder del que te hicieron creer. Porque la Inteligencia que creó el cuerpo, también es capaz de curarlo.

    Estoy aquí para mostrarte cómo soltar el miedo a envejecer, enfermarte o morir temprano, y compartirte las herramientas científicas más efectivas para vivir más y mejor.

    Quiero ayudarte a mantenerte enérgica, saludable y alegre, utilizando la estrategia más eficaz que existe: cambiar radicalmente tu mente y tus hábitos de vida, desde el amor hacia ti.

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