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Descubre como te manipulan para comprar tratamientos antiedad  

Descubre cómo te manipulan para que compres TRATAMIENTOS ANTIEDAD

Tengo años escuchando historias de mujeres, amigas, pacientes o conocidas gastando fortunas en cremas, pastillas y tratamientos supuestamente estéticos para rejuvenecer.

Oigo y veo cómo gastan miles de dólares al año buscando parecerse a una imagen imposible, con una fotografía trucada digitalmente, a niñas modelos que pueden ser las nietas de mis amigas.

Y aun así, ellas insisten en tirar su dinero buscando esa lozanía irreal porque es producto de la manipulación digital de la fotografía. La ignorancia es el mejor negocio, para otros.

Lo más increíble es que delegan en la crema, la inyección o la pastilla, el tratamiento de su piel. Mientras fuman, se intoxican con alcohol, se alimentan mal, viven en una montaña rusa de estrés, ansiedad y conflictos y para colmo hacen del trasnocho una proeza en vez de una calamidad.

Duermen, comen y viven mal. Y luego culpan a la piel y salen corriendo a buscar un ideal de belleza facial que les es imposible de alcanzar, por edad, hábitos de vida y sobre todo por la publicidad digital.

Ya basta. No quisiera escuchar nunca más a alguien decir que para sentirse más joven necesita mucho dinero, cremas costosas, procedimientos estéticos y cirugías plásticas. Si eres de esas personas, pues te adelanto que no es tan cierto.

La vida pasa muy rápido y tú no estás para perder tiempo, energía o dinero en falsas ilusiones que no te llevan a ningún lugar. Yo perdí tiempo, dinero y energía muchas veces.

Si pudiera sacar cuentas de todo el dinero invertido en comprar productos y pastillas que ofrecían ¨cambiar mi vida¨, quizás me pondría a llorar. Pero lo más importante es aprender y seguir adelante.

Así que hoy, vamos a aclarar de una vez por todas el costo que tiene esta falsa creencia para ti. Y te presentaré los únicos atajos que conozco para lograr resultados reales, seguros y duraderos.

Es fácil caer en este tipo de creencias, porque estamos en la cultura de la inmediatez y del marketing agresivo y hasta engañoso.

Las estrellas de cine, influencers y artistas son buscadas como imagen de muchas marcas de tratamientos y procedimientos estéticos, y les pagan mucho dinero por ello. Ninguna de ellas tiene el coraje de mencionar una marca en las redes si no hay un jugoso contrato detrás.

También están las que invierten mucho dinero en tratamientos estéticos y cirugías plásticas. Pero en cualquiera de los dos casos, el mundo continúa asociando la belleza y la eterna juventud al éxito personal y profesional.

Te voy a explicar en forma corta y sencilla, por qué estas creencias son completamente falsas.

Primero, no es verdad que haya un producto único que rejuvenezca tu piel. O que te haga lucir diez o quince años más joven con una sola aplicación. Porque tu piel puede lucir deshidratada por falta de vegetales, agua y frutas.

También puede lucir seca por el clima, el calor, las duchas calientes, el uso de jabones abrasivos, o por alguna afección cutánea, como dermatitis atópica (eccema) o la psoriasis, por ejemplo.

Podría lucir manchada por una exposición solar sin protector y arrugada por la combinación de la deshidratación, toxinas del ambiente y pérdida de elasticidad por la reducción del colágeno en tu piel. Pero eso se debe a la edad y a la combinación de mala alimentación, estrés y falta de sueño.

Y, lo siento, nada de eso se resuelve con dinero. Ni el estrés ni la falta de sueño. Ni las decisiones que tomas cuando te llevas comida chatarra a la boca.

Un cuerpo y una piel saludable y atractiva son el resultado de buenos hábitos de vida, repetidos de forma constante para revertir años de excesos y mala alimentación. Y eso, sólo se hace hacia el futuro. No hay dinero que cambie el pasado.

El protector solar es la mejor crema antiaging que existe. No haces nada con tapizar tu cara de cremas de última generación, cuando no la proteges de  los rayos UVA y UVB del sol.

Al comer suficientes vegetales y frutas, moverte en forma natural y sobre todo dormir bien, vas a minimizar la necesidad del láser, botox y los fillers. No te digo que los elimines si es necesario en tu caso. Pero una cosa es necesitar cuatro tratamientos o uno a dos al año.

Podrías entonces bajar tu presupuesto estético a la mitad, además de sentirte diez  años más joven, por los  cambios en tu estilo de vida. Eso sí es atractivo.

Ya sabes que se rejuvenece primero de adentro hacia afuera.

Tú tienes el poder de modificar la expresión de tus genes a través de los alimentos que comes. El rostro joven, hidratado y luminoso que deseas mostrarle al mundo será el resultado de una sana alimentación, mucha agua, serenidad mental y amor propio.

Con la alimentación natural romperás la adicción a los alimentos procesados, no pasarás hambre ni sentirás ansiedad, ordenarás tu sistema hormonal, reducirás la inflamación y mejorarás los procesos de desintoxicación natural de tu cuerpo, mientras pierdes peso y rejuveneces maravillosamente. ¡Es un paquete completo!

¿Estás preparada para dar un salto cuántico hacia tus años más jóvenes?

Si te gustó el artículo, te invito a compartirlo con tus seres queridos y a seguirnos en nuestras redes sociales, donde compartimos consejos de mucho valor para ti.

Un abrazo de luz.

Samar Yorde

@soysaludable

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Conoce mi historia

Para mí existe una gran verdad: nacimos para ser saludables y mantenernos con energía vital hasta el último día de nuestras vidas. Pero el estrés y las enfermedades son ladrones que llegan para robarse nuestra energía y felicidad. Y entran a nuestro templo (cuerpo) porque dejamos ventanas abiertas por donde se pueden colar.
Para mí existe una gran verdad: nacimos para ser saludables y mantenernos con energía vital hasta el último día de nuestras vidas. Pero el estrés y las enfermedades son ladrones que llegan para robarse nuestra energía y felicidad. Y entran a nuestro templo (cuerpo) porque dejamos ventanas abiertas por donde se pueden colar.

Cómo era mi vida antes de iniciar el viaje

Durante muchos años, viví en carne propia el daño que los ciclos destructivos del estrés, la ansiedad, la obesidad y sus enfermedades asociadas pueden causar en la vida de las personas.  Y quiero prestarte un momento mis zapatos viejos y desgastados para que imagines este panorama:

Siempre he tenido tendencia a tener exceso de peso. Tengo recuerdos de mí haciendo grandes sacrificios y dietas extremas para controlar mi peso, a partir de los 17 años. Así crecí.  Entre dietas de moda y pastillas para adelgazar. Las probé casi todas.

En 1990 me casé y tuve a mi primer hijo Tito. Años después terminé mi carrera de medicina en Venezuela, tuve a mi segunda hija Susana (1998) y en el año 2000 comencé a trabajar en la administración pública de mi ciudad (Maracaibo, Venezuela), coordinando programas de salud del gobierno local y regional para atender y sanar a las comunidades en situación de pobreza extrema.

Siempre le di más importancia a mi trabajo que a mi salud

Entre el 2000 y el 2008 me mantuve enfocada para destacar en el área laboral. Perdí el equilibrio que todos necesitamos en diferentes ámbitos y abandoné áreas importantes de mi vida.

A la par, realicé una maestría universitaria en Planificación del Sector Salud que consumía gran parte de mi energía y tiempo. Era desgastante y me faltaban fuerzas para abarcarlo todo.
Los años 2007 y 2008 llegaron para voltear por completo mi estabilidad emocional.  Fueron mis grandes maestros.

Experimenté un divorcio difícil, la muerte trágica de un primo amado, la partida de mi hijo Tito a los Estados Unidos que se fue a estudiar.

Además, los alcaldes que apoyaban mi gestión perdieron las elecciones, quebró mi empresa por cuentas que nunca pude cobrar. Por último, se incendió mi apartamento y perdí el trabajo al que le dediqué tanto amor, tiempo y esfuerzo.

Quedé prácticamente en la quiebra económica y emocional. Así de simple y de complicado a la vez.

Todo se vino abajo, menos mi peso y mi ansiedad. Aumenté 20 kilos en un año, me desequilibré emocionalmente y regresaron los ataques de pánico que había logrado vencer en años anteriores.

¿El resultado? Más soledad, depresión, ansiedad, enfermedad, resentimiento, inseguridad, ruina, miedo y desesperación. Me sentía enferma y cansada de estar enferma y cansada.

La luz siempre llega.

Cuando toqué fondo, me di cuenta de que tenía dos opciones: seguir revolcada en el dolor, la frustración, la enfermedad y el miedo, o diseñar un plan para salir del pantano.

Opté por cambiarme los zapatos de víctima por unos de colores que hacían juego con un par de lentes cristalinos para ver la vida desde otra óptica.

Y en ese camino descubrí que podía convertir las malas experiencias y errores en grandes lecciones de vida para mí y para gente como tú.

Así nació Soy Saludable, en agosto del 2010.

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    No es normal que haya tanta gente enferma, cuando las células están diseñadas para repararse a sí mismas. Tampoco eres víctima de la genética y de las enfermedades que arrastraron tus padres.

    Tienes más poder del que te hicieron creer. Porque la Inteligencia que creó el cuerpo, también es capaz de curarlo.

    Estoy aquí para mostrarte cómo soltar el miedo a envejecer, enfermarte o morir temprano, y compartirte las herramientas científicas más efectivas para vivir más y mejor.

    Quiero ayudarte a mantenerte enérgica, saludable y alegre, utilizando la estrategia más eficaz que existe: cambiar radicalmente tu mente y tus hábitos de vida, desde el amor hacia ti.

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