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Se rejuvenece de adentro hacia afuera

¡Se rejuvenece de adentro hacia afuera, no al revés!

Todas las personas del mundo tenemos algo en común: queremos vivir en un cuerpo ligero, ágil y fuerte, mantenernos saludables, ser atractivas y amadas, lucir una piel joven, fresca, tener mucha energía, alejar las enfermedades y que no se nos note el paso del tiempo en la piel. Es decir, sin arrugas.

Nos hace inmensamente felices que nos calculen diez o quince años menos, si son veinte mucho mejor, aunque suene algo vanidoso. Y hay mucha gente que lo logra.

Seguro que conoces a mujeres y hombres que en forma asombrosa aparentan menos edad de la que tienen. Entonces te preguntas si serán sus genes, una bendición divina, el botox o se habrán practicado una cirugía plástica.

Enseguida te lamentas de no haberte sacado la ¨lotería genética¨ o de no tener el dinero suficiente para poder estar en las manos de ¨ese cirujano tan bueno¨.

Déjame decirte que la genética es responsable de menos de un 30 % y el resto tiene que ver con hábitos de vida unido a las decisiones correctas, muchas veces alejadas del abuso de los tratamientos estéticos o de la cirugía plástica.

Como eres parte del mundo, seguro te ha parecido alguna vez que sería suficiente para disimular las arrugas, tomar algunos atajos y ¨medidas algo drásticas para resolver el problema¨.

No tienes idea de las historias que hay sobre eso. “Inyéctate esto con la amiga de mi amiga que da masaje y aprendió con un médico y es lo último en el mercado”, o “Compra esta pastilla que te adelgaza y me la están vendiendo sin récipe”. NO, POR FAVOR, NUNCA CAIGAS EN ESO.

Peor aún, tienes los dramas detrás de las inyecciones y rellenos de dudosa procedencia, o de las múltiples cirugías plásticas que buscan complacer a como dé lugar las ganas desmedidas de alguien que quiere verse más joven o parecerse a su estrella de cine favorita.

Hay casos TERRIBLES en los que se han deformado rostros y cuerpos, sin que pueda haber marcha atrás. Conozco personas de 30 años con más de diez cirugías plásticas estéticas. Y realmente siento compasión por ellas, porque no eran necesarias.

Cuidado. El abuso de procedimientos estéticos y cirugias plásticas en muchos casos te hacen parecer otra persona o te quitan las expresiones, esas que te hacen ser tú, un ser inigualable, sin copia.

De hecho en estos días leí un artículo que decía: ¨A Martin Scorsese (reconocido director de Cine en Hollywood) le cuesta cada vez más encontrar actrices que transmitan emociones en los planos cortos.

Por eso se ha declarado contrario al efecto que conlleva el abuso del botox y de los lifting que bombardean cualquier atisbo natural de comunicación no verbal. En Hollywood la plasticidad de las caras retocadas empieza a ser un inconveniente más que un bálsamo estético¨.

Ten ahora en cuenta que Hollywood y las pasarelas de moda, dirigen a la mayoría de las mujeres del mundo.

 

El problema de una cantidad mayor de personas radica en dos cosas:

  • Abuso de la cirugía plástica y tratamientos cosméticos. Aclaro que existen procedimientos estéticos maravillosos y cirugías plásticas estéticas justificadas. El problema es que muchas personas no saben cuando detenerse, y encuentran los alcahuetas perfectos para seguir.

 

  • La mayoría se obsesionan solo con lo externo, la cáscara, el caparazón, la carrocería, lo que se ve, pero pocas prestan atención a los ocurre dentro del cuerpo. Sin entender que el envejecimiento es un proceso que inicia adentro y no solo se refleja en una piel marchita y arrugada, sino en falta de energía y enfermedades.

 

Te acabo de describir ¨la gran foto¨ (The big picture).

Lo primero que te sugiero hacer para conseguir resultados duraderos en el tiempo es desmontar todas las falsas creencias.

Lucir bien no debe tratarse de un tema de vanidad, sino de salud física, mental y hasta emocional. Se vale que quieras verte y sentirte más joven y no permitas que nadie te culpe por ello.

Lo importante es respetar este orden: Te verás bien por fuera cuando estés bien por dentro y aunque envejecer es inevitable, porque nadie es eterno, podrás mantener las características naturales de la juventud hasta el último día de tu vida, e incluso lucir una piel más fresca que una lechuga, que despierte el asombro de los que te rodean, al conocer tu edad real.

Si puedes lograrlo. Empieza ya a buscar tu propio camino hacia el interior. Descubre cuáles son las causas de tu envejecimiento.

¿Cómo? Empezando por identificar los malos hábitos que tienes y que le causan daños a tu organismo, a tu mente, a tu tranquilidad, a tu paz.

Esos malos hábitos los encuentras en nuestro ebook: BYE BYE AGING y los hemos identificado como las 12 serpientes de la cabeza de Medusa.

Yo hablo desde la experiencia como siempre. Durante muchos años yo también me abandoné a mi misma y me rendí ante esos malos hábitos. Atendía todo afuera y me dejaba en último lugar. Pero un buen día, después de los 40 años, decidí tomar las riendas de mi vida.

Si, leíste bien, fue después de los 40. ¿Increíble cierto? Lo cual es una buena noticia para ti.

Debes saber que si estamos envejeciendo aceleradamente, es porque nos estamos envenenando con alimentos poco saludables y estilos de vida destructivos. 

¿Sabías que podrías lucir 10 años menos de la edad cronológica que tienes, si cambias los hábitos que te dañan?

¿Sabías que existen poblaciones en el planeta que viven más de 100 años en las mejores condiciones de salud, sin achaques, con un cerebro alerta y activo?

Todo es cuestión de decidirte a  tomar esas decisiones que te lleven a elevar tu calidad de vida, pues todo eso depende de los alimentos que selecciones, de cuánto te ejercites, respires o medites, de la cantidad de agua que tomes, del estrés que logres controlar, del cigarrillo que dejes, del licor que moderes o de los controles médicos que te realices.

Para cerrar te recomiendo que pongas en acción estas tres recomendaciones básicas para que inicies el camino con el mejor pie:

1.- Come natural, incluyendo abundantes frutas y vegetales, suficientes carnes blancas, nueces, semillas y pescados. Prefiere siempre alimentos que no hayan pasado por una fábrica. Abandona harinas y azúcar y limita la ingesta de sal.

2.- Haz ejercicios por lo menos de 30 a 45 minutos al día, para mantener tu sistema cardiovascular en forma.

3.- Duerme al menos siete u ocho horas cada noche en completa oscuridad, iniciando desde las 10 o máximo 11 pm

Te aseguro que comenzarás a notar grandes cambios, no solo te verás mejor, te sentirás muy bien. Tu actitud y decisiones definirán tu verdadera edad, esa que sientes dentro de ti y que se refleja en tu exterior.

 

Samar Yorde

@soysaludable

 

 

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Conoce mi historia

Para mí existe una gran verdad: nacimos para ser saludables y mantenernos con energía vital hasta el último día de nuestras vidas. Pero el estrés y las enfermedades son ladrones que llegan para robarse nuestra energía y felicidad. Y entran a nuestro templo (cuerpo) porque dejamos ventanas abiertas por donde se pueden colar.
Para mí existe una gran verdad: nacimos para ser saludables y mantenernos con energía vital hasta el último día de nuestras vidas. Pero el estrés y las enfermedades son ladrones que llegan para robarse nuestra energía y felicidad. Y entran a nuestro templo (cuerpo) porque dejamos ventanas abiertas por donde se pueden colar.

Cómo era mi vida antes de iniciar el viaje

Durante muchos años, viví en carne propia el daño que los ciclos destructivos del estrés, la ansiedad, la obesidad y sus enfermedades asociadas pueden causar en la vida de las personas.  Y quiero prestarte un momento mis zapatos viejos y desgastados para que imagines este panorama:

Siempre he tenido tendencia a tener exceso de peso. Tengo recuerdos de mí haciendo grandes sacrificios y dietas extremas para controlar mi peso, a partir de los 17 años. Así crecí.  Entre dietas de moda y pastillas para adelgazar. Las probé casi todas.

En 1990 me casé y tuve a mi primer hijo Tito. Años después terminé mi carrera de medicina en Venezuela, tuve a mi segunda hija Susana (1998) y en el año 2000 comencé a trabajar en la administración pública de mi ciudad (Maracaibo, Venezuela), coordinando programas de salud del gobierno local y regional para atender y sanar a las comunidades en situación de pobreza extrema.

Siempre le di más importancia a mi trabajo que a mi salud

Entre el 2000 y el 2008 me mantuve enfocada para destacar en el área laboral. Perdí el equilibrio que todos necesitamos en diferentes ámbitos y abandoné áreas importantes de mi vida.

A la par, realicé una maestría universitaria en Planificación del Sector Salud que consumía gran parte de mi energía y tiempo. Era desgastante y me faltaban fuerzas para abarcarlo todo.
Los años 2007 y 2008 llegaron para voltear por completo mi estabilidad emocional.  Fueron mis grandes maestros.

Experimenté un divorcio difícil, la muerte trágica de un primo amado, la partida de mi hijo Tito a los Estados Unidos que se fue a estudiar.

Además, los alcaldes que apoyaban mi gestión perdieron las elecciones, quebró mi empresa por cuentas que nunca pude cobrar. Por último, se incendió mi apartamento y perdí el trabajo al que le dediqué tanto amor, tiempo y esfuerzo.

Quedé prácticamente en la quiebra económica y emocional. Así de simple y de complicado a la vez.

Todo se vino abajo, menos mi peso y mi ansiedad. Aumenté 20 kilos en un año, me desequilibré emocionalmente y regresaron los ataques de pánico que había logrado vencer en años anteriores.

¿El resultado? Más soledad, depresión, ansiedad, enfermedad, resentimiento, inseguridad, ruina, miedo y desesperación. Me sentía enferma y cansada de estar enferma y cansada.

La luz siempre llega.

Cuando toqué fondo, me di cuenta de que tenía dos opciones: seguir revolcada en el dolor, la frustración, la enfermedad y el miedo, o diseñar un plan para salir del pantano.

Opté por cambiarme los zapatos de víctima por unos de colores que hacían juego con un par de lentes cristalinos para ver la vida desde otra óptica.

Y en ese camino descubrí que podía convertir las malas experiencias y errores en grandes lecciones de vida para mí y para gente como tú.

Así nació Soy Saludable, en agosto del 2010.

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    No es normal que haya tanta gente enferma, cuando las células están diseñadas para repararse a sí mismas. Tampoco eres víctima de la genética y de las enfermedades que arrastraron tus padres.

    Tienes más poder del que te hicieron creer. Porque la Inteligencia que creó el cuerpo, también es capaz de curarlo.

    Estoy aquí para mostrarte cómo soltar el miedo a envejecer, enfermarte o morir temprano, y compartirte las herramientas científicas más efectivas para vivir más y mejor.

    Quiero ayudarte a mantenerte enérgica, saludable y alegre, utilizando la estrategia más eficaz que existe: cambiar radicalmente tu mente y tus hábitos de vida, desde el amor hacia ti.

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